LA VITÍCOLA

LOS DRAMÁTICOS DÍAS DE LOS COLONOS IRLANDESES

                                                                             

 

Ideas e Imágenes.

La Nueva Provincia

Bahía Blanca, 7 de septiembre de 2003

LOS DRAMÁTICOS DÍAS DE LOS COLONOS IRLANDESES

Por Santiago Boland

 

Cuando escribíamos “...así llegaron, a lo largo del siglo que termina, la mayor parte de los hiberno argentinos de la ciudad y la zona, cuya afluencia  e influencia en la región espera aún quien la investigue e historie...” (La Nueva Provincia 18-03-99), lejos estábamos de imaginar que simultáneamente  aparecía en Buenos Aries  una nota que hacía mención a los irlandeses en Napostá. En “Buenos Aires Herald” escribía Michael John Geraghty, el día 17: "Argentina: Tierra de Promesas Rotas" sobre el “Caso Dresden”

Vagas referencias  a la explotación en La Vitícola, al trabajo de Mr. Casey en el Cura Malal, o la mención de los niños vueltos del Napostá en el origen de la Sociedad de Damas de San José fue lo que conocíamos hasta hace poco.

El panorama cambió  al acceder a una copia digital de la nota del “Herald”; Mike era contundente:"...esto fue suave comparado con lo que les ocurrió a los colonos que arribaron a Napostá, al norte de Bahía Blanca. David Gartland, un hombre de negocios hiberno-americano que había comenzado una colonia allá, ofreció a cada familia 40 hectáreas, 1,000 pesos al nueve por ciento anual de interés y 12 años para pagar el crédito.

“Cuando los candidatos a colonos llegaron a Napostá, no tenían equipaje. Lo habían enviado en forma separada y se había "perdido". La tierra estaba ahí para trabajar, pero no había casas, ni modo de construirlas, porque  Gartland no tenía dinero suficiente para financiar su proyecto. Quienes tenían tiendas vivían en ellas y quienes no debajo de los árboles o en zanjas: ni unas ni otras eran adecuadas para una llanura abierta, sacudida por el viento, seca y arenosa en verano, fría y húmeda en invierno" 

El drama, iniciado dos años antes, se precipitó el 16 de febrero de 1889. Ese día el M.V. “City of Dresden “ desembarcó 1772 inmigrantes irlandeses en Buenos Aries, quienes comenzaron así su odisea  

A pesar de algunas contradicciones, se estima en un número que oscila entre seiscientos y setecientos el grupo de irlandeses que llegó a Napostá. Allí protagonizó el intento en campos de la Argentine Vine Culture Company, próximos a la actual estación LA Vitícola

 Geraghty, basándose en numerosos testimonios, describe su dramatismo: "Fr. Matthew Gaughran, nacido en Dublín fue su único amigo verdadero. Suspendió su colecta, viajó a Napostá y vivió por algunos meses con aquellos pobres infortunados atendiendo sus necesidades espirituales. ’Los inmigrantes llevaron una existencia miserable por dos años. La tierra no era apta para la agricultura’, escribió Gaynor de la St. Joseph's Society, ‘la tasa de mortalidad terrorífica: más de 100 muertes en dos años. En marzo de 1891 la colonia estaba quebrada y 520 colonos recorrieron las 400 millas de regreso a Buenos Aires’. Algunos de ellos nunca llegaron y cayeron a lo largo del camino espiritualmente quebrados y totalmente faltos de recursos. "

La presencia de apellidos irlandeses en Bahía Blanca es numerosa y temprana.  Juan Plunkett fue electo en 1855, en el atrio de la Merced, para la Comisión Municipal, pero de una Colonia de tal magnitud, más numerosa que la Legión Agrícola no se consigue documentación. Ni del Museo Histórico, ni de la bibliografía corriente sobre el tema, ni de las consultas con los eruditos, ni de la prensa de la época, he podido obtener prueba alguna. Como si se tratara de un sueño, de un descabellado proyecto, y no de una real pesadilla colectiva de sesenta familias.

Un colega que estaba en Londres me envió los primeros documentos. Se trata de correspondencia oficial de la administración británica sobre la inmigración a la Argentina  presentada por orden de Su Majestad  ante la Cámara de los Lores en agosto de 1889.

Una anécdota, la expulsión de una familia, en marzo de 1889, nos dará  la información necesaria para probar la existencia de la colonia...

            Entre el correo que Mr. Ferguson, subsecretario de Relaciones Exteriores  entregara al Marqués de Salisbury en su despacho del Foreign Office, el dos de mayo de 1889, Su Señoría encontró un par de pliegos provenientes de Buenos Aires, firmados por Mr Jenner, Chargé d’Affairs ante el Gobierno del Dr. Juárez Celman.

En el que nos interesa, Mr Jenner acompaña dos notas sobre un incidente en un remoto paraje de la provincia de Buenos Aires. La primera recibida por el cónsul de Gran Bretaña en Buenos Aires, Mr Brigett, fechada en Bahía Blanca el 23 de marzo , la firma Mr. Goodhall.   

Por los términos de la misiva parece ser que la tradicional flema británica de Mr. Edmund P. Goodhall, Vicecónsul británico en la ciudad desde 1870, debió verse alterada durante la siesta. Según él mismo refiere, en el tren de las tres, arribaron a su casa un inmigrante irlandés, su esposa, y sus hijos, dos jovencitas, un muchacho de once años y otros tres niños más chicos, provenientes de La Vitícola. Horas después, a modo de guía de embarque, recibiría una carta, llegada en el mismo tren, remitida por Mr. Ray Wilson, gerente de la Colonia Garland.

“Primero lo primero” , dijo Mr. Goodhall, a quien no sin razón presumimos  furioso. No perdió sus cabales y salió a procurar alojamiento y comida  a los refugiados.... Apeló  en primer término al "Jefe de Inmigración"*, que atendía en la esquina de Moreno y Estomba, y que si no yerro era un tal Juan Coelho. Este negó tener nada que ver con los recién llegados. Cruzó, entonces, Mr. Goodhall la plaza, y encaró al "Intendente Municipal"*, que a estar por "La Tribuna" debía ser Don José Ramón Zabala. Este le dijo que lo único que podía hacer era darle trabajo al hombre en la "plaza"* Como se ve recurso no muy nuevo para salir de apuros.

Mr. Goodhall, que había sobrevivido al malón de 1870, ya vería peligrar su vida, al borde de la apoplejía. El Vicecónsul, a quien nos lo imaginamos maldiciendo por igual a las autoridades de la Garland`s Colony, y a esos "damned natives" con los que le tocaba vivir, "como último recurso" –dice en su carta– recurrió al "Comisario de Policía"*, quien por fin cuidó de la familia. ¡Bueno sería saber el nombre de este milico de ley!. Sólo sabemos que para la primavera  de ese año un tal comisario Díaz estaba cargo....

Aunque resuelto el problema, Mr. Goodhall no se había tragado el sapo. Redactó la nota furibunda que comentamos y la terminó cargando contra Mr. Wilson :  "Espero, señor– dice al Cónsul – que se tomen medidas para evitar que el Gerente de la Colonia Irlandesa arroje a la sociedad a familias enteras de gente sin esperanzas, en un país en que su lengua no se entiende y, en consecuencia, su prospecto es la mendicidad o algo peor"

Como prueba de la infamia, el vicecónsul, que nos consta era hombre tenaz, remite también la nota de Mr. Wilson, que reza así: “le envío a Dryan y familia  a Bahía Blanca, habiéndome visto forzado a expulsarlos de la colonia por grave inconducta. Han estado borrachos y desordenados, y ambos padres y los hijos han dormido fuera del campamento noches enteras, causando con ello mucha ansiedad y conflicto. De hecho, los otros colonos rehúsan vivir con ellos. Se sabe que las chicas han tenido contacto con los nativos de los alrededores y se dice que han sido prostitutas en Irlanda. Lamento molestarlo con esto pero me veo obligado a obedecer mis instrucciones.

"Espero que cuando lleguen a Bahía vean la necesidad de tratar de llevar una vida honesta. Me alegra decir que nos está yendo bastante bien en otros aspectos y confío en que pronto tengamos felicidad y prosperidad entre los colonos"

No me consta que Wilson, sea quien realizó mensuras con Pedro P. Pico. O el que figura en la Colonia del Sauce. De lo que sí tengo dudas  es que los Dryan fueran tan malos como él los pinta y , sobre todo , estoy cierto que su apellido no era Dryan.-

            La lista de pasajeros del City of Dresden, en mi poder, proveniente del CEMLA, no consigna tal apellido. Sí otros de similar grafía, Bryan, Ryan. Los Bryan son escasos cuatro. Los Ryan son más, cincuenta y ocho. Entre ellos un grupo familiar de ocho personas, con una estructura tal como la que describiera Goodhall. Se trata del matrimonio formado por Edmond y Mary Ryan ambos de 28 años y de sus hijos Margaret, de 10, Michael, de 8, Mary, de 6, Catherine, de 4, William, de 3 y Patrick de 1.. Todo va concordando menos la acusación de Mr. Wilson...

            El incidente referido es suficiente para probar la existencia de la Colonia Irlandesa de la Vitícola y contribuye  dotar de credibilidad a la nota del “Herald” en su totalidad.

Sin embargo muchas dudas. ¿Por qué no se los trajo a la ciudad donde abundaba el trabajo? ¡Brazos! ¡Brazos! ¡Brazos! Repetían los avisos a diario.

¿Quedan en Bahía Blanca descendientes de aquellos irlandeses? No lo pude precisar aún.

Se instala, sin embargo, una sospecha que se me hace cada día más parecida a una certeza: los restos de más de cien irlandeses, en su mayoría niños, muertos en el  fallido intento de hacer la patria grande que soñaron nuestros mayores, yacen en nuestra tierra, en proximidad de La Vitícola. La investigación ulterior verificará donde...  Mientras tanto, es hora que los bahienses, descendiente de irlandeses o no, los honremos.

 

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